Nunca Jamás – Emily McIntire
Desea venganza, pero a ella la desea todavía más...
James ha tenido siempre un único objetivo: acabar con Peter Michaels, su enemigo. Un día, la hija de Peter, Wendy, de solo veinte años, entra en el bar de James y este ve la ocasión: la seducirá y la utilizará para vengarse. Parece el plan perfecto... hasta que todo empieza a desmoronarse. De pronto, James tiene que encontrar al traidor que se esconde entre los suyos, y su plan de venganza se complica cuando Wendy empieza a ser mucho más que un peón en su juego.
Wendy siempre ha estado protegida del mundo por su padre, tan frío como adinerado. Pero una noche espontánea con amigas desemboca en una relación amorosa intensa y adictiva con el problemático James. Wendy sabe que James es peligroso, pero no puede evitar desearlo y, a medida que la relación se intensifica y descubre más cosas sobre el turbio mundo en el que se mueve, ya no sabe si se está enamorando del hombre al que conoce como James... o del monstruo al que llaman Garfio.
Una mujer dividida entre dos hermanos y un trono: ¿elegirá la venganza o al hombre del que nunca debió enamorarse?
Ella no le pertenece a él. Pertenece a la corona.
El trono nunca fue el destino de Tristan Faasa. Eso quedaba para su hermano, Michael, el mismo que fue responsable de la infancia atormentada de Tristan y de la cicatriz que le cruza la cara. Tras la muerte de su padre, Michael está decidido a subir al trono, y Tristan, a robárselo: como líder de una rebelión secreta, no se detendrá ante nada con tal de poner fin al reinado de su hermano. Pero la llegada de Lady Sara Beatreaux, la prometida de Michael, hace estallar otro tipo de guerra, una en la que Tristan ya no sabrá qué le importa más, si la corona o la mujer que está a punto de ceñirse las sienes con ella.
Sara tiene un plan: casarse con el rey y acabar con la dinastía Faasa, aunque eso ponga en peligro su propia vida. Pero no contaba con el Príncipe Marcado. Es peligroso. Está fuera de su alcance. Es uno de los hombres a los que tiene que matar. Pero la frontera entre el odio y la pasión nunca ha sido tan delgada y, cuando los secretos salen a la luz, Sara ya no sabe en quién confiar, desgarrada entre la venganza y el villano al que no debería amar.
Una mujer también puede estar al mando. Y ser terrible.
Evelina Westerly siempre ha sido la mala. Es el cerebro del imperio de la droga que dirige su padre y no tiene piedad. Reparte sus días entre perfeccionar su invernadero y tratar de vengar el asesinato de su hermana. No tiene tiempo para nada más, y mucho menos para el amor. Tras una aventura de una noche con un hombre muy atractivo en un club nocturno, vuelve a su vida criminal..., hasta que ese mismo hombre aparece de nuevo, esta vez trabajando para los Westerly, y con otro nombre.
Pero el verdadero secreto de Nicholas Woodsworth es mucho más peligroso que un nombre falso: es agente encubierto de la agencia antidroga de Estados Unidos, y su misión es acabar con aquellos que destruyeron a su familia.
Evelina es la encarnación de todo lo que detesta; su trabajo es destruirla. Pero, cuanto más descubren acerca de la oscuridad que alberga el corazón del otro, más se parecen. Y, cuando el odio se convierte en otra cosa, Nicholas tendrá que decidir si puede amar a una mujer malvada, aunque eso signifique destruir las vidas de ambos.
Para él, ella es un diamante en bruto. Para ella, él es su peor pesadilla.
Yasmin Karam, hija de uno de los hombres más ricos del mundo, nunca ha tenido que luchar por nada. Sin embargo, cuando su amado padre cae enfermo, su último deseo es verla casada con el hombre que él elija. Pero... el corazón de Yasmin ya tiene dueño. Un criado. Una rata callejera. Un hombre al que su padre jamás considerará digno.
Atrapada entre la espada y la pared, Yasmin hace un trato a la desesperada con Julian, la mano derecha de su padre, sin saber que este tiene planes muy diferentes.
Julian Faraci solo tiene un objetivo: convertirse en el hombre más poderoso del mundo. Ha edificado un futuro sobre cimientos de magulladuras y huesos rotos, sin importarle quién saliera herido. Por eso, no se detendrá ante nada que le impida heredar lo que le corresponde por derecho. Incluso aunque tenga que obligarse a contraer matrimonio con una mujer a la que no soporta.
Yasmin es una malcriada que no sabe cuál es su lugar. Julian es el villano de su historia, pero ha decidido que esa mujer será suya..., sin importarle lo que tenga que hacer para convencerla.
Él es la moralidad. Ella es el pecado.
El padre Cade Frédéric es un hombre de Dios. Se crio en las calles de París y ha dedicado su vida a la Iglesia. Pero, bajo la superficie, acecha un monstruo, una enfermedad que rezuma oscuridad y se alimenta de los condenados.
Cuando recibe la misión de ser el sacerdote de Festivalé, en Vermont, una ciudad de arquitectura bella y almas desoladas, la enfermedad le pide a gritos que libere sus calles del mal.
Amaya Paquette es el misterio más bello de Festivalé. Se dedica a cuidar a su hermano pequeño durante el día, mientras que por la noche se transforma en Esmeralda y baila ante ojos codiciosos y labios impúdicos. Anhela el amor, pero esquiva toda relación por temor a verse abandonada de nuevo.
Cuando el padre Cade ve por primera vez a Amaya, se obsesiona con ella y está convencido de que lo ha embrujado. No puede comer. No puede respirar. No puede pensar en nada que no sea ella.
Y la tentación es una amante cruel.
Ella es su debilidad, así que tiene que ponerle fin..., aunque eso signifique matar a la única mujer a la que podría amar.
Comentarios
Publicar un comentario